La necesaria centralización y estatización del sistema de salud

Fotografía: Mauricio Centurión

En medio de la “segunda ola” del coronavirus, la aparición en escena de Cristina Fernández generó un debate público acerca de la posible reforma en el sistema de salud, el cual según la vicepresidente, se “integró a la fuerza” dado el contexto de la pandemia. Sus declaraciones se ubican en un contexto crítico de la situación epidemiológica, con un promedio de cerca de 500 muertes diarias y con una tasa de contagios elevada, provocando una gran demanda de las llamadas UTI.

Si bien aún no existe un proyecto oficial presentado para tratamiento parlamentario, y el discurso de CF solo habló de que debería conseguirse una mayor “articulación” y “eficiencia” (descartando prácticamente ninguna estatización y contemplando explícitamente el interés privado), el debate sobre el sistema de salud se ha instalado. La sola mención de un posible debate sobre el sistema de salud, puso en guardia de inmediato a los dueños de las prepagas, cuyas reacciones no se hicieron esperar, expresando inmediatamente su rechazo a cualquier tipo de reforma e incluso reclamando el permiso para ejecutar nuevos aumentos que rondarían el 10%. Es indispensable decir que la pandemia ha sido un verdadero negocio para las empresas de medicina prepaga. Las mismas fueron un sector muy beneficiado durante los últimos años: solo en 2019 las cuotas aumentaron más del 60%. Si bien el gobierno de Alberto Fernández frenó otro aumento previsto entre 2020 y el presente año, se autorizó a las empresas a ejecutar una suba del 7%.

Recordemos que comenzada la pandemia el entonces ministro Ginés González también había deslizado la necesidad de centralizar el sistema de prestación privado en el público para hacerle frente a la pandemia, pero tras la presión empresarial, se desdijo a los pocos días, inaugurando una lógica por parte del gobierno de avanzar y retroceder en el anuncio de medidas que afecten algunos intereses corporativos.

Es evidente que una estatización del sistema de salud no está en la agenda de este gobierno, pero entonces ¿por qué tan rápida reacción de los privados? Creemos que la pandemia dejó en evidencia como nunca la situación lamentable en la que se encuentra nuestro sistema de salud, pero sobre todo expuso las injusticias, negocios y privilegios que significan la existencia de la salud privada. En un contexto tan delicado, y conscientes de que sus negocios son injustificables e indefendibles, tienen razón en querer sepultar cualquier mención a una reforma de salud, así sea a penas eso, una mención. Tienen mucho que cuidar y pocos argumentos para explicar por qué tienen lo que tienen.

Hoy en día centralizar y estatizar el sistema de salud se vuelve más que fundamental, al tiempo que implementan las medidas necesarias para seguir afrontando la pandemia. En este sentido es necesario poner en el centro el valor insoslayable que tiene la salud pública como actor protagonista en salvar vidas durante en este momento, también resulta urgente el control estatal del conjunto de las prestaciones médicas para terminar con la estafa de las prepagas, poniendo al servicio de la salud de les trabajadores las clínicas, sanatorios, junto con los laboratorios y la industria farmacéutica. Por último es fundamental que una reforma del sistema de salud incluya mejoras en las condiciones laborales del conjunto del personal de salud, quienes han estado en la primera línea durante la pandemia.

Vamos por un sistema de salud único y centralizado, público, gratuito y de excelencia. Necesitamos en definitiva, un sistema de salud verdaderamente igualitario al servicio de toda la población.

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