¿Es momento de volver a la presencialidad en las escuelas?

El viernes pasado el gobierno nacional actualizó las medidas restrictivas a desarrollar en el marco de la pandemia hasta el 25 de junio.
Más allá de las normativas vinculadas a la circulación u horarios de apertura para comercios, la novedad surge del regreso a las clases presenciales a partir del miércoles 16 de junio en Provincia de Buenos Aires. El anuncio del gobernador Kicillof fue una verdadera sorpresa, ya que varios sectores ligados al FdT vienen planteando con fuerza una crítica al gobierno de Larreta por su intransigencia en no interrumpir la presencialidad dada la situación epidemiológica. El giro de Kicillof se sustenta sobre el DNU presidencial que establece como criterio para evaluar las aperturas, tener no más de 500 casos cada 100.000 habitantes, siendo tal ecuación muy alta y arriesgada, ya que otros países establecen la relación de 200 contagios cada 100.000 habitantes.


Si bien es cierto que los casos se han “equilibrado” en una meseta, también es claro que tal cifra de contagios se estabiliza en niveles altísimos (que hasta hace pocas semanas eran considerados record), y que la ocupación de las camas de terapia intensiva no baja del 70%. Con respecto al plan de vacunación sucede algo similar, si bien el mismo ha avanzado significativamente en las últimas dos semanas, aún queda una porción importante de docentes por vacunar con la primera dosis. Pero además, hasta el momento la vacunación masiva no se ha traducido en una baja significativa, generalizada y sostenida de los contagios, por lo que no resulta razonable tomar ahora medidas de apertura que sólo serían adecuadas de verificarse realmente una disminución de la circulación del virus.


En este marco, todo parece indicar que no es el momento indicado para el retorno a la presencialidad en las escuelas, y que el gobierno de la Provincia de Bs. As actúa más bien por presión de intereses económicos y con miras al calendario electoral, una lógica que el propio oficialismo criticó hasta hace días al gobierno de Larreta.


Cabe señalar que la apertura de las escuelas repercute en la circulación social de millones de personas que se suman al transporte público, al movimiento en los barrios y a la intercomunicación, potencializando los contagios. A su vez esta medida se enmarca en una presión por la apertura general de la actividad laboral y el consiguiente aumento en la dificultad para llevar adelante las tareas domésticas de cuidados. Todo este cuadro se desenvuelve sin un presupuesto que contemple la continuidad de la pandemia, y sin medidas como el IFE para asegurar un ingreso mínimo a millones de familias.


Por todo esto, consideramos que con la llegada del invierno, y hasta tanto no se verifique una baja significativa de casos como resultado de la inmunización efectiva de amplias franjas de la sociedad, la enseñanza debería seguir en forma virtual. Para ello es importante que se ponga en marcha un plan de dispositivos y conectividad para que les docentes y estudiantes accedan a dicha modalidad en condiciones optimas; al tiempo que se aseguren las condiciones edilicias favorables en muchísimas escuelas del conurbano, que permanecen con problemas de falta de agua e insumos sanitarios, falta de mobiliario para adaptar el funcionamiento de burbujas, etc; y que de la misma forma se siga avanzando en la campaña de vacunación para que la vuelta a la presencialidad sea con todos los cuidados necesarios.

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